Según el último informe de BBVA Research, la economía española retomará un ritmo de crecimiento saludable en los próximos años, con un avance del Producto Interior Bruto (PIB) del 2,4% en 2026 y del 2,0% en 2027. Ese entorno macroeconómico vendrá acompañado de creación de empleo, mejora de los salarios y unos tipos de interés que, aunque no demasiado bajos, se mantendrían en rangos relativamente asequibles.
Pero cuando se pone la lupa en el mercado de la vivienda, el panorama pinta distinto: los precios seguirán al alza. BBVA Research prevé incrementos del 10% en 2025 y del 7–9% en 2026, con el consiguiente riesgo de que una parte significativa de la demanda quede “excluida” por la imposibilidad de afrontar una compra.
El problema: oferta limitada, demanda fuerte
El motor del mercado inmobiliario, la combinación de empleo, creación de hogares y financiación disponible; sigue rugiendo con fuerza. Pero la oferta no responde al mismo ritmo: aunque la construcción de vivienda nueva aumentará un 10% en 2025 y un 12% en 2026, no será suficiente para cerrar la brecha de demanda acumulada. Según BBVA Research, entre 2021 y 2025 el déficit podría superar las 625.000 viviendas.
El resultado es una tensión continua entre oferta y demanda: muchas familias querrán comprar, pero cada vez habrá menos viviendas disponibles a precios razonables. Las transacciones se estabilizarán, aproximadamente, 725.000 ventas al año, según las estimaciones, no por falta de compradores, sino por escasez de producto y precios elevados.
¿Y qué significa para quién va a pedir hipoteca?
Con este contexto, pedir hipoteca en 2026-2027 podría tener más sentido del que parece a primera vista:
Si esperas a que la vivienda “se ablande”, corres el riesgo de que suba aún más. Lo que hoy sería alcanzable, dentro de un par de años, podría quedar fuera del presupuesto. Con crecimiento económico, empleo y financiación relativamente disponible, las condiciones de acceso a crédito seguirán siendo razonables. Aunque suban los precios, la demanda de vivienda real no va a desaparecer, lo más probable es que la vivienda siga siendo cara, y que la opción lógica para muchas familias sea financiar la compra vía hipoteca.
Por eso, para quienes planean comprar vivienda, 2026 no tiene por qué ser un año a evitar: puede ser un año a aprovechar. Porque, dadas las condiciones, sacar adelante una hipoteca, con sentido, planificando cuota, ahorro inicial e ingresos estables, tiene sentido.
El informe de BBVA Research describe un mercado en equilibrio frágil: la buena salud de la economía impulsa la demanda, pero la falta de oferta dispara los precios. En ese escenario, mantenerse a la espera puede salir caro.
Si estás pensando en comprar vivienda, 2026–2027 se perfila como un período razonable para dar el paso: con una hipoteca bien planificada, podrías conseguir hoy un hogar que, quizás, mañana ya no estará al alcance.
Desde Aya Hipotecas queremos ayudarte a analizar tu caso, encontrar la financiación adecuada y dar el salto en el momento justo. Porque, con estos datos encima de la mesa, una hipoteca ya no es solo una opción: puede ser la puerta hacia tu casa.




