Que entendemos por ello
Evidentemente a mayor población, mayor necesidad de un bien básico como es un lugar donde vivir. En general, y en el largo plazo, el crecimiento de la población será determinante en la demanda de vivienda y, consecuentemente de la demanda de crédito inmobiliario.
Los últimos estudios demográficos realizados de la población de nuestro país por el Instituto Nacional de Estadística, nos muestran una proyección que supone un crecimiento de cerca de un millón de personas en los próximos 15 años. En el año 2050 se alcanzarían los 50 millones de habitantes.
Sin embargo, debido a las tasas de fecundidad, al incremento de la esperanza de vida y considerando los saldos migratorios, se va a producir un progresivo envejecimiento de la población española. Dicho extremo será comentado en detalle al tratar el diseño de las hipotecas inversas.
Para nuestro propósito, hemos escogido la evolución prevista de la población entre 20 y 34 años, ya que consideramos que puede ser el intervalo de edad en donde las personas suelen formar el hogar, y por lo tanto necesitan una vivienda. Si acceden a ella en propiedad, es habitual demandar un préstamo hipotecario para financiar su adquisición.
A 25 años vista, se prevé descienda sustancialmente la población menor de 20 años, y que se incremente la población mayor de 35 años que representará dos tercios del total (más detalles pueden obtenerse en el apartado de diseño de hipotecas inversas).

Factores adicionales a considerar, y que pueden suponer un incremento de la demanda “tradicional”, lo constituyen la evolución hacia hogares monoparentales, o la tendencia a vivir solo. Esto puede suponer una demanda de más préstamos, aunque quizás de un menor importe debido al menor tamaño relativo de las viviendas.
Los factores demográficos en España parecen jugar a favor de un mantenimiento en el futuro cercano de la población susceptible de ser potenciales demandantes de préstamos inmobiliarios para la financiación de la vivienda habitual.




