Comprar en pareja

Lo que debes saber antes de pedir una hipoteca en pareja

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Comprar vivienda en pareja es emocionante, pero también requiere decisiones financieras clave. Elegir correctamente quién figura como titular de la hipoteca puede evitar costes e impuestos innecesarios.

Comprar una vivienda en pareja suele ser un paso ilusionante, pero también implica tomar decisiones financieras que pueden marcar el futuro durante muchos años. Una de las más importantes es cómo se firma la hipoteca y quién aparece como titular del préstamo y de la vivienda. Elegir bien en este punto no solo facilita la financiación, también ayuda a evitar problemas y preocupaciones más adelante.

Muchas parejas se benefician de comprar juntas porque sumar ingresos permite acceder antes a la vivienda y optar a mejores condiciones hipotecarias. Aun así, no siempre se entiende bien qué se está firmando ni qué implica poner uno o dos nombres en la hipoteca, algo que conviene tener claro antes de sentarse frente al notario.

Cuando dos personas firman una hipoteca en pareja, ambas pasan a ser titulares del préstamo y asumen la misma responsabilidad frente al banco. Esto significa que, para la entidad financiera, los dos responden de todo el dinero prestado, no solo de la parte que cada uno haya aportado o del porcentaje de la vivienda que figure en las escrituras.

En la práctica, el banco no divide la deuda. Si en algún momento hay dificultades para pagar, puede reclamar la cuota completa a cualquiera de los titulares. Por eso, firmar una hipoteca conjunta no es solo compartir la casa, sino también compartir plenamente el compromiso económico que supone el préstamo.

Una de las dudas más habituales es si conviene que firmen los dos miembros de la pareja o solo uno. No existe una única respuesta válida. En algunos casos, incluir a ambos titulares es necesario para alcanzar el importe de financiación deseado. En otros, cuando uno de los dos tiene ingresos más estables o un perfil financiero más sólido, puede ser más conveniente que figure un solo titular en la hipoteca.

También es importante entender que ser titular de la hipoteca y ser propietario de la vivienda no siempre es exactamente lo mismo. Aunque lo habitual es que coincidan, existen situaciones en las que conviene analizar cómo se reflejan las aportaciones iniciales o el porcentaje de propiedad desde el principio.

Cuando la hipoteca se estructura correctamente, comprar en pareja puede ser una gran ventaja. La suma de ingresos suele facilitar la aprobación del préstamo y mejorar las condiciones ofrecidas por el banco. Además, compartir la carga financiera hace que el proyecto sea más asumible y sostenible a largo plazo.

La clave está en que estas ventajas se mantengan en el tiempo, algo que solo ocurre cuando la hipoteca se firma con planificación adecuada y realista, sin apurar al máximo el endeudamiento y entendiendo bien todas las obligaciones que se asumen.

Uno de los errores más comunes es pensar que los nombres que aparecen en la hipoteca se pueden cambiar fácilmente con el paso del tiempo. Muchas parejas firman convencidas de que, si más adelante quieren añadir a uno de los dos titulares o modificar la hipoteca, bastará con un simple trámite. La realidad es muy distinta.

Cambiar los titulares de una hipoteca una vez firmada no es automático ni depende solo de la voluntad de la pareja. Para añadir un nombre después de la firma, es necesario que el banco lo autorice y vuelva a analizar la solvencia del nuevo titular. Este proceso suele implicar una novación del préstamo, con costes adicionales y el riesgo de que la entidad modifique o incluso empeore las condiciones iniciales. En algunos casos, el banco puede negarse directamente al cambio.

También es habitual confundir la titularidad de la vivienda con la de la hipoteca. Cambiar los nombres en las escrituras del inmueble no implica que cambie la responsabilidad sobre el préstamo. La deuda sigue siendo de quienes firmaron la hipoteca desde el principio, salvo que la entidad financiera acepte expresamente modificar el contrato.

En términos económicos, añadir a tu pareja a la titularidad de la vivienda o como cotitular de la hipoteca implica ciertos gastos que conviene planificar:

  • Escritura y registro: se debe hacer una nueva escritura pública y registrarla oficialmente, con gastos notariales y de registro que suelen oscilar entre 500 y 1.500 euros, según la comunidad autónoma y el valor del inmueble.
  • Impuestos: si se transmite una parte de la propiedad, hay que pagar Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP) o Impuesto de Sucesiones y Donaciones, que normalmente representan entre 3% y 7% del valor de la parte transmitida, según la región.
  • Comisiones bancarias: el banco puede cobrar comisiones por la modificación de la hipoteca, que varían según la entidad.

En conjunto, añadir a un titular después de firmar puede implicar varios miles de euros, por lo que es recomendable planificarlo con antelación y asesorarse correctamente.

En Aya Hipotecas te ayudamos a planificar desde el inicio quién debe figurar como titular de la vivienda y de la hipoteca, para que evites costes innecesarios y problemas futuros. Si estás pensando en comprar en pareja o añadir a tu pareja a tu hipoteca, contacta con nosotros y evaluaremos tu caso de manera personalizada, explicándote los gastos, impuestos y opciones disponibles para que tomes la mejor decisión.

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