¿Tener trabajo debería ser suficiente para conseguir una hipoteca? No necesariamente. El banco también analiza el ahorro disponible, la estabilidad de los ingresos, las deudas existentes y la capacidad real para asumir la cuota. En este artículo te explicamos por qué muchos jóvenes solventes encuentran dificultades para comprar una vivienda y qué alternativas pueden tener.
Tener una nómina y unos ingresos estables es importante para solicitar una hipoteca, pero no es el único factor que analiza una entidad financiera.
Para muchos jóvenes, el problema no está únicamente en conseguir unos ingresos suficientes para pagar la cuota. La verdadera dificultad aparece al intentar reunir el ahorro necesario para comprar la vivienda y demostrar que la operación es sostenible a largo plazo.
El Banco de España ha señalado que las restricciones relacionadas con la capacidad de aportar ahorro son uno de los principales obstáculos para acceder a una vivienda en propiedad mediante financiación hipotecaria.
Tener trabajo no siempre significa poder acceder a una hipoteca
Cuando un banco estudia una solicitud hipotecaria, no se limita a comprobar cuánto cobra el solicitante cada mes.
También analiza aspectos como:
- La estabilidad y antigüedad laboral.
- Los ingresos netos.
- Las deudas existentes.
- La capacidad de asumir una nueva cuota.
- El ahorro disponible.
- El precio de la vivienda respecto a los ingresos.
- El historial financiero.
Por eso, dos personas con el mismo sueldo pueden recibir respuestas diferentes al solicitar una hipoteca.
Un joven con ingresos estables, pocas deudas y capacidad de ahorro puede presentar un perfil muy diferente al de otro trabajador que cobra una cantidad similar, pero tiene préstamos personales, poca antigüedad laboral o ningún ahorro.
El gran problema: ahorrar para comprar una vivienda
Esta es una de las principales barreras para los jóvenes.
Tradicionalmente, las entidades financieras suelen financiar alrededor del 80 % del valor de la vivienda o de la tasación, por lo que el comprador debe aportar el resto con recursos propios, además de afrontar los gastos asociados a la compraventa.
El problema es que ahorrar esa cantidad puede resultar especialmente complicado cuando los precios de la vivienda son elevados.
El propio Banco de España ha identificado la capacidad de aportar una entrada suficiente como un factor clave para explicar las dificultades de acceso de los hogares a la vivienda mediante hipoteca.
Y los datos del INE reflejan la magnitud del problema: en 2025, el 44,3 % de los jóvenes de 26 a 34 años convivía con sus padres. Entre quienes lo hacían, una parte importante señalaba las dificultades económicas para comprar o alquilar una vivienda como motivo principal.
La estabilidad laboral también importa
Tener trabajo es un punto de partida, pero la entidad quiere comprobar que los ingresos pueden mantenerse en el tiempo.
Por eso, factores como la antigüedad en el puesto, el tipo de contrato, la trayectoria profesional o la estabilidad de los ingresos pueden influir en el análisis de riesgo.
Esto no significa que un joven con contrato temporal no pueda conseguir una hipoteca. Cada operación se estudia de manera individual y una trayectoria laboral estable puede compensar determinadas características del contrato.
Lo importante es que el banco pueda valorar razonablemente la capacidad futura de pago.
Las deudas pueden reducir mucho la capacidad hipotecaria
Otro factor que a veces pasa desapercibido son las deudas que ya tiene el solicitante.
Un préstamo para el coche, un crédito personal o determinadas cuotas financiadas pueden reducir la cantidad que el banco está dispuesto a prestar.
La razón es sencilla: antes de conceder una nueva hipoteca, la entidad debe valorar cuánto dinero de los ingresos mensuales ya está comprometido con otras obligaciones financieras.
Por eso, no basta con preguntarse:
«¿Cuánto cobro?»
También hay que preguntarse:
«¿Cuánto dinero tengo disponible realmente después de pagar mis obligaciones?»
Entonces, ¿qué opciones tiene un joven que trabaja pero no tiene suficiente ahorro?
No disponer del ahorro habitual no significa automáticamente que la compra sea imposible.
Dependiendo del perfil y de las características de la operación, pueden existir diferentes alternativas.
Financiación superior al 80 %
Algunas entidades pueden estudiar operaciones con un porcentaje de financiación superior al habitual cuando el perfil del comprador y la operación ofrecen suficiente solvencia.
No es una condición que pueda garantizarse para todos los jóvenes, pero sí una posibilidad que merece la pena analizar antes de descartar una compra.
Avales públicos
También existen programas públicos destinados a facilitar el acceso a la primera vivienda de determinados colectivos.
Por ejemplo, la línea de avales gestionada por el ICO para jóvenes y familias con menores a cargo puede permitir que determinadas operaciones alcancen una financiación de hasta el 100 % del menor entre el precio de adquisición y el valor de tasación, siempre que se cumplan los requisitos establecidos y la entidad apruebe la operación.
Estudiar diferentes entidades
Otra dificultad habitual es pensar que si un banco rechaza una operación, todos los demás harán lo mismo.
Las entidades financieras aplican sus propios criterios de riesgo y pueden valorar de forma diferente determinados perfiles.
Por eso, analizar distintas alternativas puede ser especialmente importante para un comprador joven que tiene buenos ingresos pero una situación menos convencional en cuanto a ahorro, antigüedad laboral o porcentaje de financiación.
Conseguir una hipoteca siendo joven sí es posible
El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los grandes retos económicos para las nuevas generaciones. Los datos muestran que muchos jóvenes tienen dificultades para comprar incluso cuando trabajan, pero esto no significa que todas las operaciones sean inviables.
La clave está en analizar el conjunto de la situación: ingresos, estabilidad laboral, ahorro, deudas, precio de la vivienda y financiación necesaria.
En lugar de buscar únicamente una hipoteca que encaje con un requisito concreto, puede ser más útil estudiar qué estructura de financiación resulta viable para cada perfil.
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