Vender una vivienda con hipoteca no tiene por qué ser complicado si cuentas con el asesoramiento adecuado. En Aya Hipotecas te acompañamos durante todo el proceso para que sepas exactamente cuánto vas a cobrar, qué gastos tendrás y cuándo podrás cerrar la operación con tranquilidad.
Vender una vivienda cuando todavía existe una hipoteca en vigor es una situación muy común en el mercado inmobiliario español. Sin embargo, sigue siendo una de las cuestiones que más dudas genera entre propietarios: qué pasa con el préstamo, qué documentación nueva aparece, qué costes hay que asumir y si todo ello puede retrasar la venta.
Entender bien este proceso es clave para evitar errores, bloqueos innecesarios y sorpresas de última hora en notaría.
Desde Aya Hipotecas explicamos de forma clara cómo funciona la venta de una vivienda hipotecada y por qué, con una buena planificación, se trata de una operación totalmente segura y habitual.
Vender con hipoteca es legal y frecuente en España
La normativa española permite vender una vivienda aunque tenga una hipoteca en vigor, siempre que esta quede cancelada en el momento de la compraventa. Se trata de una situación habitual en el mercado inmobiliario, ya que una parte significativa de las operaciones se realizan con préstamos todavía activos en el momento de la venta.
En la práctica, la existencia de una hipoteca no impide la operación, pero sí requiere una correcta coordinación entre banco, notaría y registro para que el comprador reciba el inmueble completamente libre de cargas.
Qué ocurre con la hipoteca el día de la venta
En la mayoría de los casos, la hipoteca se cancela utilizando parte del dinero obtenido en la venta. El día de la firma ante notario, el importe pendiente del préstamo se liquida directamente con el banco, garantizando que la deuda quede saldada en ese mismo acto.
Esta fórmula es la más habitual porque permite al vendedor no adelantar fondos y al comprador tener la seguridad jurídica de que la vivienda se transmite sin cargas.
La documentación nueva que entra en juego
Cuando existe hipoteca, aparece documentación específica que no es necesaria en una venta sin cargas. El primer documento clave es el certificado de deuda pendiente, emitido por el banco, que detalla exactamente cuánto queda por pagar en una fecha concreta. Esta información es fundamental para calcular si el precio de venta cubre la hipoteca y para coordinar correctamente la firma.
Una vez pagada la deuda, el banco emite la llamada carta de pago, donde certifica que el préstamo ha quedado completamente cancelado. A partir de ahí se firma ante notario la escritura de cancelación de hipoteca, documento imprescindible para eliminar la carga a nivel registral. El Registro de la Propiedad tramita después esta cancelación, un proceso que puede tardar varias semanas, pero que, bien gestionado, no retrasa la operación.
Costes asociados a la cancelación hipotecaria
Cancelar una hipoteca al vender no solo implica devolver el capital pendiente. Dependiendo del contrato, puede existir una comisión por cancelación anticipada, especialmente en hipotecas más antiguas. A ello se suman los gastos notariales y registrales de la escritura de cancelación y, en muchos casos, los honorarios de gestoría que se encarga de coordinar todo el proceso.
Plazos y posibles situaciones delicadas
Desde el punto de vista temporal, la cancelación económica de la hipoteca se realiza el mismo día de la venta, mientras que la cancelación registral puede demorarse entre dos y seis semanas.
El verdadero problema surge cuando el precio de venta es inferior a la deuda pendiente, ya que en ese caso el propietario debe aportar la diferencia para poder vender. Por eso, desde Aya Hipotecas insistimos en la importancia de conocer el saldo vivo antes de fijar el precio.
Vender una vivienda con hipoteca no es una operación compleja, pero sí técnica. Requiere coordinación, documentación precisa y un control estricto de los tiempos para que ninguna de las partes asuma riesgos innecesarios. Desde Aya Hipotecas acompañamos al propietario durante todo el proceso, gestionando la relación con el banco, la notaría y el registro, y asegurando que la venta se realice con total tranquilidad y transparencia.
Porque vender una vivienda no debería generar incertidumbre, sino convertirse en un paso seguro hacia el siguiente proyecto de vida.




