¿Puede una persona de 87 años pedir una hipoteca en España? El caso de Maricarmen abre el debate financiero

Tabla de contenidos

El caso de Maricarmen ha planteado también una cuestión financiera: cómo podría una persona pensionista financiar la compra de una vivienda. En España no existe una prohibición general por edad, pero las condiciones de acceso al crédito pueden limitar considerablemente las opciones.

El caso de Maricarmen, la mujer de 87 años que fue desahuciada de la vivienda en la que había vivido durante décadas, ha abierto un debate que va más allá del alquiler y la protección de los inquilinos. También ha puesto sobre la mesa una cuestión financiera: qué posibilidades tendría una persona de su edad y con ingresos procedentes de una pensión para comprar una vivienda mediante financiación bancaria.

La cuestión cobra especial relevancia después de que, durante los días previos al desahucio, se plantearan distintas alternativas para evitar que abandonara el inmueble. EL PAÍS informó de que el Ministerio de Vivienda aseguró haber intentado adquirir la vivienda, mientras que Urbagestión negó haber recibido una oferta de compra y afirmó haber recibido una propuesta relacionada con el alquiler.

Sí. Ser pensionista no impide solicitar una hipoteca.

Como ocurre con cualquier otro solicitante, la entidad financiera debe analizar la capacidad económica del cliente antes de conceder el préstamo. El Banco de España explica que, entre otros elementos, las entidades pueden consultar la información de riesgos del cliente y valorar la vivienda que se utilizará como garantía mediante una tasación.

Por tanto, recibir una pensión no constituye por sí mismo un impedimento para solicitar financiación.

La principal dificultad aparece cuando se combinan una edad avanzada, un plazo de devolución largo y unos ingresos limitados.

Una hipoteca se devuelve normalmente durante varios años. Por eso, las entidades tienen en cuenta la edad que tendrá el titular cuando finalice el préstamo.

Cada banco establece sus propios criterios. CaixaBank, por ejemplo, señala que la suma de la edad del titular más joven y el plazo de duración de la hipoteca no puede superar los 80 años.

Este criterio permite entender la dificultad que tendría una persona de 87 años para acceder a una hipoteca convencional con un plazo de varios años en esa entidad: incluso un préstamo de muy corta duración superaría ese límite.

Esto no significa que exista una edad máxima legal única para todas las hipotecas en España. Las condiciones dependen de cada entidad y de la evaluación concreta del riesgo.

La pensión puede utilizarse como fuente de ingresos para valorar la capacidad de pago.

En el caso de Maricarmen, EL PAÍS señala que percibía una pensión de aproximadamente 1.350 euros mensuales y que venía pagando unos 500 euros de alquiler.

La cuestión financiera sería entonces determinar qué cuota podría asumir con esos ingresos y durante cuánto tiempo podría mantenerse el préstamo.

En una hipoteca convencional, el banco analiza la capacidad del solicitante para devolver el capital prestado junto con los intereses. A mayor edad y menor plazo disponible, la cuota necesaria para devolver una misma cantidad puede aumentar considerablemente.

Por ejemplo, financiar una vivienda durante 20 o 30 años permite repartir el pago en un periodo mucho más largo que hacerlo durante cinco años. Para una persona de edad avanzada, este factor puede convertirse en una de las principales dificultades para conseguir financiación.

Existen otras fórmulas de financiación inmobiliaria para personas mayores, aunque tienen características diferentes.

Una de ellas es la hipoteca inversa. El Banco de España explica que está dirigida a personas mayores de 65 años, propietarios de una vivienda, y funciona de manera distinta a una hipoteca tradicional: en lugar de recibir un préstamo para comprar una casa y devolverlo mediante cuotas, el propietario obtiene liquidez utilizando su vivienda como garantía.

Por tanto, una hipoteca inversa no sería la fórmula habitual para comprar la vivienda que se pretende adquirir, sino una alternativa para obtener liquidez a partir de una vivienda que ya se posee.

En una operación de compra también pueden existir otras posibilidades, como aportar una mayor cantidad de capital propio, contar con otro titular o disponer de garantías adicionales, aunque cada entidad establece sus propios criterios.

El caso permite diferenciar dos cuestiones que a menudo se confunden.

La primera es tener capacidad económica para pagar una cuota.

La segunda es conseguir que una entidad conceda financiación durante un plazo que resulte viable teniendo en cuenta la edad del solicitante.

Una persona puede tener ingresos periódicos y capacidad para asumir determinados pagos, pero eso no significa automáticamente que pueda acceder a una hipoteca con el plazo necesario para financiar una vivienda.

En una persona de 87 años, esta diferencia adquiere especial importancia.

La edad es solo uno de los elementos que intervienen en el análisis. La entidad debe estudiar la situación económica del solicitante y la operación inmobiliaria.

Entre los aspectos relevantes están:

  • Ingresos periódicos, incluida la pensión.
  • Nivel de endeudamiento existente.
  • Importe que se solicita financiar.
  • Valor de la vivienda y su tasación.
  • Plazo del préstamo.
  • Edad del titular al finalizar la hipoteca.
  • Garantías adicionales, cuando procedan.
  • Historial y situación financiera del solicitante.

El Banco de España señala que las entidades consultan, entre otros elementos, la información de riesgos del cliente y utilizan la tasación de la vivienda para determinar el importe que pueden prestar.

La situación permite visualizar una cuestión que puede aparecer en el mercado inmobiliario: el acceso a la vivienda mediante compra no depende únicamente del precio del inmueble.

También intervienen la capacidad de ahorro, los ingresos disponibles y las condiciones de acceso al crédito.

En el caso de una persona de edad avanzada, la duración posible del préstamo adquiere una importancia especialmente relevante. Cuanto menor sea el plazo disponible, mayor puede ser la cuota necesaria para devolver un determinado capital.

Por eso, la posibilidad de comprar una vivienda a una edad avanzada depende de la combinación de patrimonio, ingresos, financiación y condiciones concretas ofrecidas por las entidades.

Comparte esta entrada:

Blog HIPOTECAS

Entradas relacionadas

Empresa certificada como Intermediaria de Crédito Inmobiliario n° D680

Asesor Hipotecario Gratis

Un experto hipotecario siempre a tu lado

Queremos ayudar con el deseo de que cada cliente tenga derecho a la mejor hipoteca que exista

¿Tienes Dudas?Te llamamos gratuitamente

ó

Queremos conocerte

Déjanos tus datos y adjunta tu CV. Revisaremos tu candidatura y nos pondremos en contacto contigo si existe encaje. 

Al enviar, aceptas nuestra Política de Privacidad. Tus datos serán tratados conforme al RGPD.